sábado, 2 de febrero de 2008

TOM CRUISE . MESÍAS de PLÁSTICO en una RELIGIÓN SINTÉTICA (Ademas “Gay” de closets)


DIOS TE VA HA CASTIGAR.
El "slogan" de todas las religiones.
“LA CIENTOLOGIA” ¿salvación o... superchería? (VER FOTO) Alf a que religión pertenece?

El triunfo de la ciencia (y su aplicación tecnológica) no parece tener límites, se expresa en todas las dimensiones de la vida. Los efectos especiales no sólo continúan integrados en la estructura de los filmes de CF, fantasía y horror sino que han transitado a las películas en general: Recordemos como ejemplo las piernas desaparecidas de Gary Sinise en FORREST GUMP o la destrucción de París por el impacto de un meteorito en ARMAGEDDON, también deleitémonos con las raudas secuencias del helicóptero en el túnel de MISIÓN IMPOSIBLE y con la puesta en escena de ALIEN-4 RESURRECCIÓN, sin olvidar los feroces combates de STARSHIP TROOPERS, las diversas STAR TREK o los dinosaurios creados en computadora para las JURASSIC PARK I y II.

Sin embargo la presencia de la high technology no es óbice para que simultáneamente las creencias más insólitas, las prácticas religiosas más desatinadas, las costumbres más descabelladas y las ideologías más disparatadas continúen encontrando cobijo en las sociedades desarrolladas, sobre todo en el universo urbano de las megalópolis del hemisferio Norte, lugares donde a su vez, se acumulan los resultados y se concentra el esfuerzo científico y los frutos tecnológicos que se derraman desde allí (en algunos rubros a cuantagotas) sobre la humanidad.

Tal paradoja, parece reposar en la angustia vivencial, en el vacío existencial, en la anomia, que devasta las muchedumbres citadinas de los países del hiperconsumo. Quizás, por las peripecias signadas de inestabilidad permanente, de su experiencia cotidiana, el grupo de los artistas cinematográficos suele verse sacudido por cada oleada novedosa de religiones salvadoras y así vemos a Shirley McLaine viajando a Cusco para reabsorver sus vidas pasadas, a Ricard Gere convertido al budismo y a John Travolta y Tom Cruise militando en las filas de la Iglesia de la Cientología, a la cual dedicaremos las siguientes líneas, ya que en cierta forma parecen repetirse en los 90´ ciertos acontecimientos de los 40´y 50, sólo que en otro contexto, ya no el de las salas de edición de las revistas de ciencia-ficción sino en el mundillo cinematográfico, recordemos el episodio Shiver que involucro a Amazing y su editor Palmer y la errónea percepción que Campbell tuvo de la cienciología y la dianética (recordemos que para él, Hubbard debía ser premiado con el Nobel, por los aportes científicos que había entregado) que le llevo a abrir las páginas de su revista a un camelo surgido desde la CF.

La Iglesia de la Cientología fue fundada en Washington (1954) por Lafayette Ronald Hubbard (1911-1986). Se difundió primero en California y Florida, luego en Inglaterra (con su sede en Sussex) y en Dinamarca. Hubbard, ingeniero y famoso escritor de Ciencia-Ficción, fue uno de los puntales de las revistas del género: Argosy, Unknown, Astounding desde fines de la década del 30'. En 1950 publicó: DIANÉTICA: LA CIENCIA MODERNA DE LA SALUD MENTAL, germen de su iglesia y religión, y convenció a John Campbell, reconocido escritor, editor y director de Astounding, para que prestase su infraestructura editora y difundiese mediante artículos su obra ya citada y la siguiente: LA MENTE ANALÍTICA con el nuevo mensaje de su pseudociencia.

La dianética era una especie de psicoanálisis cuyas prácticas, basadas en un modelo cibernético combinado con psicoterapia de control mental, buscaban revivir la memoria de las anteriores existencias de los prosélitos, descubriendo los engramas o huellas de los traumas prenatales. Como religión posee una elaborada cosmología y cosmogonía, calcadas de argumentos de ciencia-ficción, que intentan explicar con las claves del género, los misterios del cosmos.

Además, para dar el toque cuantitativo y científico requerido, se aplicaba un galvanómetro (electropsicómetro) manipulado por un oyente, interventor o analista dianético, quien tenía la misión de escuchar y guiar a los adeptos mientras explicaban su pasado bajo hipnosis, y limpiaban sus bancos de memoria de reencarnaciones pretéritas (Norman Spinrad describe con exactitud el proceso en su novela EL JUEGO DE LA MENTE). Campbell llegó crédulamente a decir que la dianética era uno de los grandes inventos científicos del siglo y que Freud parecía liquidado (yo añadiría de acuerdo a lo descrito, que Jung también).

La ciencia médica no tardó en atacar la dianética tildándola de vil charlatanería y la primera persona supuestamente transformada en lúcida por el método: Sara, la esposa de Hubbard, se divorció de éste, alegando que estaba loco.

El posterior repudio de Campbell y la expulsión de la dianética del mundillo de la ciencia-ficción donde había nacido, parecía colocarla en el tobogán de la extinción, pero más bien la liberaron de ciertas amarras, y como todas las sectas, mezclando porciones de éxtasis místico y marketing vendedor, logró sobrevivir. Lo cierto es que el dinero entró a espuertas, y otros escritores de ciencia-ficción como Alfred Elton Van Vogt y Katherine McLean abandonaron (en el primer caso momentáneamente) el género para integrar las filas de la Cientología.

En 1978 tomó su nombre actual de Iglesia de la Nueva Comprensión Dianética y a mediados de la década de los 80' alcanzó su máxima expansión pública con siete mil empleados, casi cinco millones de afiliados, 172 sucursales diseminadas por el planeta y recaudaciones por 150 millones de dólares anuales, mediante maniobras como las siguientes: CAMPO DE BATALLA: LA TIERRA (novela de Hubbard publicada en español por Planeta en dos tomos), era lectura obligatoria para todos los discípulos. La terapia inicial para ingresar a la iglesia y curar la mente de enfermedades costaba 20.000 dólares. Aquellos que no podían pagarlos, los devolvían trabajando gratuitamente como instructores o como propagandistas a salarios irrisorios.

Luego, una aluvión de juicios por agresiones, intimidación, extorsión, estafas (Hubbard había sido condenado en Francia y prohibido de ingresar a varios países), denuncias de organizar fuerzas paramilitares y chantajear a disidentes y adversarios, unido al proceso iniciado por su hijo contra la Iglesia por quedarse con su herencia (1983-84), parecieron desarmarla temporalmente y colocarla a la defensiva; pero los abogados, las exenciones impositivas para religiones, la reestructuración interna y los huecos legales le permitieron reconstituir su tejido.

Hoy, el fraude encabezado por la Iglesia de la Cientología vuelve a ser tan vigoroso como antes, sólo que se realiza de maneras más sutiles, cubiertas con la propaganda que permite la presencia en sus filas de connotados actores como los nombrados, y sostenida por los nuevos vientos de tolerancia (o indiferencia?), que empiezan a soplar con ciertas posturas sobre la postmodernidad y ante la llegada del milenio.

por Luis Bolaños de la Cruz